CAMINANDO, DE IDA Y VUELTA.

Hoy tenemos confirmaciones en la parroquia, la cosa es no parar. A la vez la sacristía y mi despacho (únicas dependencias aparte del templo), están de obras por cambiar la máquina de la calefacción, el falso techo está quitado y todo es un mar de polvo y piedras?, entro vestido de negro y salgo de blanco. Pero la vida sigue.

«¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?».

No puedo echar en cara a los discípulos de Emaús el volver a su pueblo. La muerte es una evidencia que todos hemos visto ante nuestros ojos. Algunos decían que había resucitado?, pero la evidencia de la muerte era más grande. Y caminaron, y escucharon, y se pararon un momento a comer? ¡y volvieron anunciando a Cristo resucitado!

¿Hace cuánto que no te detienes? ¿Hace cuánto que no escuchas?

Sí, vale, entrar en el despacho a escribir este comentario es un parar de estornudar, te va a costar casi cambiarte de ropa si el cepillo no hace su función, aquí está el ordenador donde tienes la lista de los que se confirman y puedes preparar su confirmación, es muy incómodo pasar entre escombros?, pero vale la pena.

Sí, vale, es muy incómodo que entremos en nuestra vida y veamos que nos hemos dejado manchar por las modas y apreciaciones de esta época. Que no te apetece confesarte porque estás sucio como los demás, pero no mucho más. Que Jesús sí, está bien, pero acaba siendo un muerto más en tu vida. ¿Puede pasar esto? Pasa.

«¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrará así en su gloria?»

A veces el Señor nos golpea, nos hace ver lo necios y torpes que somos, pero no para quedarnos quietos diciendo: ¡es verdad!, sino para volver a Jerusalén y anunciarlo a los que aún les puede costar creer.

Pero hace falta detenerse y escuchar. Y eso se hace en la Eucaristía, en la Santa Misa. Sí, que hay niños que lloran, gente que presta poca atención, curas que hacen y dicen lo que le da la gana?, pero está Cristo que te lo explica todo.

Procura vivir bien la Misa. No depende del cura, ni del lector, ni de la gente, ni del coro?, depende de tu y Dios?, si le escuchas le comprenderás.

Vuelve a María, ella nunca dejó de estar al lado de su Hijo. Sin excusas.