Para los discípulos misioneros del Señor, que por el sacramento del Bautismo fuimos configurados con Él, es un gran desafío asumir las actitudes de Jesucristo, Buen Pastor, en toda circunstancia, cuando el camino es llevadero e igualmente al afrontar retos complejos. Justamente en estos acontecimientos, Cristo resucitado, el Buen Pastor que dio la vida por sus ovejas y se entregó a la muerte por su rebaño1 , en sus actitudes nos desafía a ser buenos discípulos: conociéndolo más profundamente, escuchándolo, dejándonos interpelar por su mensaje siempre novedoso, convirtiendo nuestra vida según su Palabra, siguiéndolo, celebrándolo, anunciándolo y practicando todo cuanto Él nos ha enseñado.
Junto a la petición de perdón a Dios y a las hermanas y hermanos que han sido vulnerados, proseguimos orando por quienes han sufrido y sufren aún hoy las graves consecuencias de los abusos. Es uno de nuestros mayores anhelos estar cerca de quienes han sufrido estos delitos, poner nuestro mayor empeño en ayudar a reparar el daño causado y comprometernos a seguir trabajando por potenciar ambientes sanos y seguros para quienes se acercan a nuestras comunidades y parroquias, como a toda instancia eclesial. Que en dichos espacios puedan nuestras hermanas y hermanos encontrarse con el Señor, a quien están buscando.
En este marco, la arquidiócesis de La Serena cuenta con un consejo de prevención de abusos y acompañamiento a víctimas. Les invitamos a informarse más profundamente en el siguiente LINK